Esta semana se vieron luchas intestinas en la llamada Unidad Nacional por cuenta del enojo que manifestaron algunos de sus miembros que no se sintieron bien tratados o favorecidos en el nuevo reparto de poder y presupuesto nacional a raíz de los cambios ministeriales. Porque eso es lo que pasa en Colombia cada vez que se entrega un ministerio o una entidad a un determinado partido político. Este se convierte en el dueño de sus recursos y sus puestos, utilizados seguidamente para auxiliar a su clientela, beneficiar a sus amigos, influir en favor de los suyos y apretar a los enemigos. Acá se parcela el poder y el presupuesto, entregándosele a un determinado grupo para que se aproveche del mismo en la acción más politiquera y descarada. Acá no...