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El Rey Constitucional y el Autócrata

El hecho sobresaliente: que un monarca constitucional hubiera sentado cátedra en Washington acerca de los aspectos que caracterizan a la democracia.

hace 1 hora
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  • El Rey Constitucional y el Autócrata

Por Rodrigo Botero Montoya - opinion@elcolombiano.com.co

La visita de Estado del rey Carlos III a Washington tenía ostensiblemente el motivo de celebrar el Aniversario 250 de la independencia de Estados Unidos. No obstante la impopularidad del presidente Trump entre los británicos, y el grado de deterioro al cual habían llegado las relaciones bilaterales con motivo de la guerra de Irán, el gobierno de Sir Keir Starmer decidió proceder con la visita del rey, en un intento por calmar los ánimos. Trump había acusado a Starmer de cobardía por su reticencia a adherir a la guerra contra Irán y se había burlado de la capacidad militar de la Armada Británica. A su turno, el embajador del Reino Unido ante la Casa Blanca afirmó que quizás la única relación especial de Estados Unidos era con Israel.

Así pues, al rey se le encomendó un delicado recorrido diplomático de alto riesgo por un campo minado, habida cuenta del carácter impredecible e impetuoso de su anfitrión. La visita resultó ser un éxito indiscutible, que incluyó una ovación de pie a su discurso ante el Congreso.

Varios factores contribuyeron a ese resultado. Para el descomunal ego de Trump, y su aspiración monárquica, la presencia de Carlos III le dio el pretexto para codearse con la realeza británica, cuando no ha logrado ser aceptado como miembro de la élite social neoyorkina. La Casa Blanca publicó una fotografía de Carlos III con Donald Trump, con el título Dos Reyes. La visita real le ha permitido al presidente demostrar la decoración versallesca que le ha estado agregando a la sencillez republicana de la Casa Blanca.

Por su parte, el rey, quien no puede opinar sobre política ni referirse a temas controversiales de actualidad, transmitió su mensaje con prudencia, inteligencia y fino humor. Sin transgredir las restricciones protocolarias, enfatizó la necesidad de proteger a la naturaleza, destacó el respaldo a Ucrania, y mencionó que la única vez que se ha invocado la cláusula de defensa colectiva de la OTAN, fue a favor de Estados Unidos a raíz del atentado terrorista contra las Torres Gemelas en Nueva York.

El rey hizo referencia a su servicio militar en la Royal Navy. (Su anfitrión se las arregló para evadir el servicio militar por medio de una discutible excusa médica.) Recordó que Canadá ya tenía un rey. Y mencionó que los británicos habían intentado remodelar la Casa Blanca en 1814, cuando la incendiaron.

El hecho sobresaliente de la visita fue que, en medio de los elogios a lazos comunes entre las dos naciones, un monarca constitucional hubiera sentado cátedra en Washington acerca de los aspectos que caracterizan a la democracia: separación de poderes, imperio de la ley, prensa libre y justicia independiente. Hizo referencia a Magna Carta, el documento que los barones obligaron al rey Juan a suscribir en 1215, que impuso límites precisos al ejercicio del poder real.

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