El Evangelio de hoy (Mateo 13, 24-43) contiene tres parábolas tomadas de la experiencia campesina, con las cuales nos ofrece una enseñanza significativa.
La primera es la de la cizaña. ¿Por qué Dios permite el mal? ¿Por qué la corrupción prevalece sobre la honestidad? Una reacción frecuente ante estas preguntas suele ser el deseo de acabar con toda esa mala hierba que no deja crecer las semillas del bien.
Pero, contraria a nuestra impaciencia, se nos presenta la actitud de Dios que “da lugar al arrepentimiento” (Sabiduría 12, 13-19, y es “clemente y misericordioso, lento a cólera, rico en piedad” (Salmo 86). Jesús, en lugar de aniquilar a quienes obran el mal, les ofrece la oportunidad de cambiar, encarnando al mismo Dios de quien los profetas...