La primera vez que Eduardo Halfon visitó Colombia fue como integrante de un equipo judío de baloncesto. Años después, en 2007, volvería como escritor al hacer parte de Bogotá 39, ese encuentro de escritores jóvenes provenientes de 17 países latinoamericanos que, de alguna manera, fue un reconocimiento valioso de la literatura de nuestro continente. La semana pasada volvió a Bogotá y habló en una librería sobre sus historias.
Halfon llegó tarde a los libros, muy tarde, según él. En su casa no había biblioteca y en su carrera como ingeniero la literatura no hacía parte del pénsum. Hasta que un día, a los 28 años, una grieta existencial creó el encuentro con la literatura y lo libró de esa pesadilla constante donde caía y caía. La literatura fue...