El 20 de agosto es la fiesta de San Bernardo (1090-1153), imán de atracción irresistible, de impresionante actualidad a nueve siglos de distancia. De esmerada educación en gramática, retórica y dialéctica, junto a la lectura de clásicos como Virgilio, Horacio y Cicerón. Su mirada irradiaba un prestigio singular.
Dios lo llamaba a la vida religiosa, pero su padre se oponía. Entonces comenzó a manifestarse su poder de seducción propio del genio, fruto de la acción divina. A los veintidós años convenció a treinta compañeros de irse juntos a la abadía. Fue tal su promoción de la vida religiosa, que al morir dejó trescientos cincuenta monasterios.
Para Bernardo, la amistad viene de Dios, y “Cristo es el lazo que une a los amigos”. El amor fue su distintivo....