El 14 de diciembre celebramos la fiesta de San Juan de la Cruz (1542-1591), el poeta más grande de la lengua española y uno de los más insignes místicos del mundo. Tiene para el lector del siglo XXI la propuesta asombrosa de descubrir su propia intimidad, el Amado llenándolo de su amor divino. Y con la suya, la intimidad del lector.
La comunicación con su Amado tenía la naturalidad de la vida cotidiana, lo mismo que su capacidad de hacer versos de inspiración inefable que fascinaban al poeta mismo, de pasmosa habilidad para juntar palabras poniendo en ellas cadencia musical, ritmo y rima asustadores. Contaba además con una memoria prodigiosa para guardar lo que la realidad ponía en manos de su fantasía.
Para Juan Ramón Jiménez, S. Juan de la...