Entre la espada y la pared puso el presidente Juan Manuel Santos a la justicia al acusarla de estar perjudicando a todos los colombianos por suspender las operaciones de la central hidroeléctrica de El Quimbo.
Dice, y lo respaldan entes y ministerios, que está en riesgo una inversión de US $40 millones y miles de toneladas de peces.
No le interesaba la pesca cuando entregó El Quimbo a una empresa foránea casi que con patente de corso para ejecutar el proyecto, pese a que miles de campesinos y organizaciones del Huila le pedían replantear el proyecto por los perjuicios ambientales y socioeconómicos.
Por eso están suspendidas las operaciones: la empresa, con la complacencia gubernamental, incumplió compromisos ambientales.
Más claras no puede ser...