Se va Nicolás, mi hijo, y no sé qué voy a hacer. Después de pasar más de 19 años con este niño, adolescente, hombre, ha llegado el momento de que se vaya a la universidad, y lo único que sé es que lo voy a extrañar. Mucho.
El está listo para irse -y siempre supo que sería lejos de Miami. Yo me quedé en casa de mis papás en México hasta los 24 años. Eran otros tiempos y en Estados Unidos eso casi no ocurre.
Además de estudiar, será uno de los pateadores del equipo de fútbol americano de la universidad. Él se lo ganó a pulso. Buscó un camino muy distinto al de los otros miembros de la familia y, con una impresionante determinación y fuerza de voluntad, lo encontró.
Aún recuerdo cuando lo llevaba todos los sábados por la mañana a mi partido de fútbol....