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Óscar Domínguez
Columnista

Óscar Domínguez

Publicado el 15 de octubre de 2020

Seamos bien animales

Para muchas mujeres vivir con el marido es una de las formas de la soledad. Mamá Eva prefería estar acompañada. Por eso hizo migas con los animales. “Nunca se ven amargados, jamás te hacen sentir que estorbas, te sonríen y mueven la cola... Me parece que son los perfectos caballeros”, escribió la primera dama del edén en el diario que redactó a cuatro manos con Mark Twain.

Octubre es el mes ideal para imitar a mamá Eva en su devoción por los hermanos animales, como los llamó Francisco, el arrancado de Asís. En ese camino lamento que un expresidente de cuyo nombre no voy a acordarme, haya puesto Trump a su gato.

Lo hizo a espaldas de esa alfombra que camina. Nunca hubo protesta de la sociedad protectora de felinos. Un gato es todos los gatos; ofender a uno es ningunearlos a todos.

Incurre en punible “bulineo” quien bautiza a su minino con el alias del señor que le pone conejo al pago de impuestos; y cuyos trinos hay que leer con tapabocas, artefactos que rechaza para notificar que no le teme al coronavirus; el virus sí le teme: encarnó en Trump, pero pronto huyó despavorido.

Los presidentes gringos suelen tener mascotas. Mencionaré solo a Socks, el gato de Clinton que no dijo ni miau cuando su presidente convirtió en oral el despacho Oval de la Casa Blanca. Un presidente sin mascota es capaz de cualquier salvajada. Trump no tiene mascota. Ningún animal accedería a compartir el aire con él.

Pero hablemos de cosas más sustantivas. Hace poco, la periodista bogotana Gloria Helena Rey posó con su mascota en Facebook. La felicité:

• Bravo por tu guauguau, GloriaH.

• Se llama Blanquita Caramelo y llevamos tres años juntas desde que la adopté de un mes y pesaba menos de 400 gramos.

• Mis respetos a Blanquita de parte de Nacho, mi chihuahua, y que qué piensa hacer el viernes en la noche.

• Que saludos a Nacho, que este viernes no puede pero los otros sí.

• Ya que estamos de casamenteros, dime de qué raza es y el saldo bancario de Blanquita a ver hasta dónde podemos llegar. Nacho no ha bajado bandera, sexualmente hablando, y está que se sube por las paredes de sus ganas. Le tira a todo lo que se mueva.

• Blanquita es una criolla cruzada con golden. La adopté cuando tenía un mes y estamos juntas hace tres años. Cuando me la entregaron ya la habían operado. Una salvajada. Es hiperactiva pero sobre todo es noble y muy inteligente. ¡Un regalo de Dios!

• Creo que nuestro debut como casamenteros fracasó estrepitosamente. Y no solo por la operada sino porque chihuahua no come golden. Seguiré en busca del amor perdido de Nacho antes de que lo hagamos ver del bisturí, salvajada que figura en nuestra agenda inmediata

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