Ser madres no es simplemente otra de nuestras múltiples funciones sino, ante todo, una tarea de una trascendencia sin igual que nos exige grandes esfuerzos y sacrificios, además de una inmensa cantidad de dedicación, paciencia, comprensión, tolerancia, generosidad... Por eso, es posible que las responsabilidades y demandas de la crianza puedan llevarnos a creer que la maternidad es una misión agotadora que lo que más logra es mantenernos ocupadas, desveladas y agotadas.
Sin embargo, a pesar de los grandes esfuerzos que nos exige nuestra función como mamás, no hay una experiencia más trascendente que gestar la vida de un hijo y asumir la responsabilidad de ser su madre, es decir, cuidarlo, guiarlo y amarlo como a nadie.
A decir verdad... no hay...