Estación Dostoyevski, por la que van y vienen burócratas que viven tragados por un cocodrilo, hombres que apuestan a matar a D’s con un tiro de escopeta, avaros que tienen quién los quiera, asesinos racistas que encuentran el amor en Siberia, príncipes que no son idiotas sino seguidores de las tesis de Jean Jacques Rousseau, endemoniados dispuestos a hacer volar al zar (de donde Albert Camus saca el argumento para su obra de teatro Los Justos), pobres solidarios, familias disfuncionales hasta el delirio con un santo en su interior, borrachos que a más vodka más filosofía, militares que esperan una paga del gobierno que no llega (¿de Dimitri Karamazov sale la idea de El coronel no tiene quién le escriba?), jugadores que perdiendo llegan a tener...