Estación Capacitación, en la que abundan los títulos y los subtítulos, los libros leídos y los rayados, las fotocopias que seccionan los textos (cuando no es que los cortan y los convierten en islas), los cuadernos con rayas y cuadrículas, los tableros clásicos y los modernos, las tizas y los marcadores, los bolígrafos y los lápices (incluyendo el borrador para corregir y justificar errores), los maestros y profesores, los que proyectan más imágenes que explican, los decretos que descontextualizan lo que se debe enseñar, los formatos y boletas, las presencias y las virtualidades, los alumnos y exalumnos, los que estudian humanidades y ciencias sociales, ciencias naturales y hasta magia, los recortes en los pénsums, las matrículas y las becas,...