Estación El-Daño, habitada por malos calculistas, codiciosos delirantes y convertidores del territorio en espacios reducidos y verticales; mineros que por oro o el metal que sea dañan ríos y fuentes de agua, cultivadores extensivos de una sola planta que al fin daña los suelos y planeadores que creen que la tierra crece y no se acaba; tiradores de misiles que buscando matar a otros dañan también los pisos y destruyen el vecindario, corruptos que ven el mundo desde las facturas y las comisiones y predicadores que usan emociones para meterse en los bolsillos y en la mente de los incautos; intelectuales que no admiten más que lo que saben y educadores que reducen la enseñanza al mínimo; adoradores del fracking y de la producción de desiertos y...