Me pareció interesante la crónica de Juan Fernando Rojas sobre el recorrido de EPM en sus 60 años. A esta gran empresa antioqueña hay que reconocerle su interés por brindarles a los usuarios los mejores servicios públicos en todo el país, y ahora en el exterior. También a sus directivos y trabajadores que no permitieron la politización y burocratización. EPM es un ejemplo de que en Colombia, mientras no haya corrupción, sí se puede salir adelante, contrario a otras empresas estatales que están quebradas debido a la corrupción y que además las convirtieron en fortines para pagar cuotas de los politiqueros de turno. Felicitaciones a EPM, a sus directivos, empleados y trabajadores....