Estación Condecoraciones, en la que abundan las medallas grandes y chiquitas, las de oro, plata y bisutería, los talismanes rezados y sin rezar, los diplomas de asistencia (que no aseguran que se haya entendido algo), las certificaciones de lo no hecho, las cartas de recomendación con condiciones, las fotos retocadas, las bandas (sin eufemismos), las coronas, las selfies, las estatuas simbólicas (las de premios primero, segundo y tercer lugar), las fotografías con famosos, los autógrafos ampliados, los regalos que se compraron en promociones, los collares de lo que sea, los pergaminos (que ya no son de piel de buey de Pérgamo sino de fibra) y hasta las cintas, en fin, creo que no faltan ni las indulgencias ni los rezos para sanaciones, todo...