Quizás el candidato presidencial más joven fue Humberto De La Calle. No por su edad, ni por la manera de vestir o el marco de sus gafas, sino por la frescura de sus ideas y la capacidad de conectarse con las generaciones mas jóvenes. Porque ser joven tiene poco que ver con la edad que uno tenga.
Yo tengo 49 años, pero varios de mis amigos millennials me dicen que vivo y pienso como ellos. Es un comentario que me halaga, aun si muchos adultos le tienen muchas veces pavor a esta generación. Pero quizás mis amigos observan en mi forma de ser algo que siempre me ha caracterizado: el privilegiar una vida que se parece al desarrollo de un rizoma, o sea una raíz, que no tiene ni comienzo ni fin, y al que le parece natural cambiar de dirección para adaptarse...