Estación Este Año Sí, a la que llegan confeccionistas de olvidos, desmemoriados, fabricantes de escenarios inverosímiles y vendedores de ilusiones; los que no salen de Cien años de soledad, los maquillados y toda una fauna y flora que se da por cierta, aunque ya no es más que fotos viejas y algunas hasta en sepia. O que no pasan de ser meras figuritas de esas que vienen con las chocolatinas, pues referencias hay para decir esto o aquello, pero los hechos son otros y los que comprometen hay que taparlos o hundirlos, clausurarlos y dejar que al fin se oxiden y se confundan con algún aviso de Estamos en promoción. Y a todas estas, como pasó con los Herreros de La casa de las dos palmas, se crían los maldecidos, los invocados, la ceguera, las voces...