Estación Saco, que no tiene que ver con ninguna bolsa o la pieza superior de un traje, sino con saqueo, como el que hicieron las tropas de Carlos V (el emperador germano-español) el 6 de mayo de 1527 en Roma, en el que hasta los caballos entraron a las iglesias y quienes los montaban se robaron lo que tuvieron a mano, escarbaron en el suelo y quitaron de las paredes, que el asunto fue: vamos a por lo que sea. Y este saco (del italiano sacco, saqueo), rememoró a los vándalos, a los hunos, a los mongoles en sus bestias enanas y a cuanta gente de ahí en adelante siguió saqueando, unos con patente de corso (permiso del rey) y otros amparados por Dios, el diablo y las compañías de ultramar. Y así, como en los libros de Eduardo Galeano, que tienen...