Estación Llegamos, que en muchos de sus escenarios el asunto tiene que ver con la novela de Fernando Vallejo, pues esto de desplazarse de un lugar a otro en masa (y con sentimiento de masa) hace que el llegamos (expresión turística) sacuda toda la infraestructura de recepción y partida, en especial aeropuertos, terminales de buses, carreteras, hoteles y paraderos, entradas y salidas de ciudades, a más de la estructura ecológica que, ante la llegada de los veraneantes, comienza a recibir basura de todos los tipos: plástico en bolsas y botellas, papeles de aluminio, cartones y amarres, pilas de teléfonos y altoparlantes, y residuos peligrosos como el detergente y los jabones, los aceites y los elementos químicos de desodorantes, protectores solares,...