El dios romano Jano, guardián del universo, tenía dos caras, la de la paz y la de la guerra. La transición entre un final y un comienzo. El cambio del odio a la esperanza. Ojalá fuese un personaje no mitológico para que nos mostrara la cara de la paz y permitiera encontrar el camino para dejar atrás la barbarie y encontrar un futuro más promisorio.
Aún estamos enfrascados en la discusión entre quienes piensan que acoger la paz en forma diferente a la victoria armada es indignante, como forma contraria a nuestras tradiciones y forma de resolver nuestros conflictos, y quienes piensan que la paz es un bien supremo y que hay que lograrla a cualquier precio. Yo no comparto ninguna posición extrema. Estoy de acuerdo con Gandhi cuando afirmaba que entre...