Estaba hace unos días en la oficina y ocurrió un accidente de tránsito que ya es frecuente en la esquina donde trabajo. Un carro se detuvo para girar a la izquierda y una moto que venía rápido detrás no alcanzó a frenar a tiempo y su conductor fue a dar al piso. Por supuesto la caída fue aparatosa y se podía esperar que las consecuencias fueran mayores por varias razones: Primero, porque la vía es en doble sentido y el motociclista al caer en el carril contrario, podía haberse dado de frente con un vehículo que viniera en esa dirección. Nadie venía, así que el asfalto lo recibió. Segundo, el joven vestía una especie de camisilla, con sus brazos, hombros, medio pecho y media espalda expuestos. Imaginé raspaduras tenaces y algún hueso roto porque...