Esta semana en la portada de The Economist le tocó el turno a Vladimir Putin. “Nació un Zar” dice la tapa del prestigioso medio británico, el mismo que hace un par de semanas destacaba, con su imagen, el poderío de Xi Jin Ping, el líder chino, que acaba de atornillar para sí el dominio total sobre el Partido Comunista que dirige los destinos de su vasto imperio.
De cara al mundo que los rodea, estos dos hombres están ocupando un sitial en extremo relevante, dada la gravitación que ambos han adquirido en los asuntos de seguridad planetaria.
Entre estas dos personalidades tan definidas y contrarias en su abordaje de la dinámica política de sus países, las fricciones hubieran podido servirse en bandeja de plata. Sin embargo, la condición de estrategas...