¿Recuerdan cuando decíamos “más arrepentido que un tatuado”? Difícil encontrar un refrán que haya perdido más vigencia en estos tiempos.
Y más difícil todavía encontrar una piel libre de escudos del equipo de fútbol, nombres de seres queridos, tigres, soles, flores, aves fénix, corazones y dragones, budas, ángeles, hadas y frases sugestivas.
Esa afirmación de que los tatuajes estaban asociados a presidiarios, prostitutas y marinos de un amor en cada puerto, empezó a desdibujarse de unos años para acá, cuando el cuerpo de algunos muy osados se convirtió, literalmente, en un lienzo en el que pueden exhibirse figuras de toda clase, unas más estéticas que otras y que, dependiendo de la cantidad, pueden convertir al portador en un museo itinerante....