Fue una noche de fiesta por los soldados y policías heridos en combate, en emboscadas, escaramuzas, por un cilindro o una mina; por los que por años, durante un secuestro indigno, fueron encadenados a un árbol o metidos en una jaula; por los que vieron caer a sus compañeros de armas o a sus familiares. Por los sobrevivientes de décadas de guerra.
El 10 de mayo, en El Nogal, club que conoció el dolor y el horror del conflicto cuando una bomba lo destrozó, varios cientos de personas, convocadas por la fundación Tejido Humano, nos reunimos para rendir homenaje a los hombres y mujeres que han sufrido en carne propia los estragos de la guerra. Por los héroes que perdieron uno o varios miembros, la visión, el oído, la piel.
Esta fundación, dirigida...