Yo, que he sido ajeno a todos los libros de autoayuda, no por capricho sino porque los leídos me parecen igual de aburridos, igual de recetarios e inútiles, me dio por pensar esta semana, después de leer una entrevista que le hicieron a Alejandro Gaviria, que toda literatura es autoayuda. Ya sé, entran rechiflas en este instante a este humilde concepto, pero mirémoslo bien. Supongamos cosas, para eso está la vida.
En el artículo, recuerdo que el ministro Gaviria, quien logró superar un cáncer, habla incluso de que casi todo es autoayuda. “En el fondo la poesía es una forma sofisticada de autoayuda”, dice. A eso, al menos por hoy, para no ahondar en la filosofía, que puede ser declarada como la forma más directa para que el hombre se relacione...