Envidio a los pastores de Belén en la noche de Navidad. Para ellos la noche, que siempre había sido igual, de repente aparece diferente al aparecérseles un ángel diciéndoles: “No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: les ha nacido hoy un salvador, el Mesías, el Señor” (Lc 2,9-11).
La noche es el escenario perfecto para vivir la novedad. La novedad de la luz en las tinieblas, de las tinieblas en la luz. Y más cuando hay una luz y una oscuridad del cuerpo y una luz y una oscuridad del alma. Todo lo que allí sucede es novedad.
La luz de la noche deslumbró a los pastores llevándolos a ser otros siendo los mismos, al cambiar su miedo en alegría, en lo cual consiste la fascinación, fruto de la presencia de un ángel,...