Nada como la prohibición para estimular el gusto por lo que se prohíbe. Hoy a la media noche la alborada me dará la razón. Y de paso podremos comprobar, una vez más, la “eficacia” de las campañas contra la fabricación, la venta y el uso de la pólvora.
Aunque no todos disfrutemos igual, diciembre es sinónimo de pólvora, licor, música parrandera y globos. Pero los globos también están prohibidos, de modo que por estos días veremos muchos. Y muy bonitos, por cierto.
Sin pretender hacer apología de lo ilegal ni prender la mecha de la polémica, me parece que, igual que la pólvora de luces, los globos son un adorno que hace aún más bello el cielo que miramos.
En Medellín y el Área Metropolitana hay miles de globeros que han formado turmas, una palabra...