Por MICHAEL P. LYNCH
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La consistencia, dijo Emerson, es el duende de las mentes pequeñas. Tal vez nadie en la vida pública americana canaliza más este pensamiento que Donald Trump. No solo no le teme a la contradicción, sino que la aprovecha. Y es despreciativo hacia aquellas mentes pequeñas que se molestan con su conducta.
La disponibilidad de Trump para ser inconsistente, incluso en una sola entrevista, o en el mismo discurso, ha desconcertado a los estrategas políticos por meses. Hasta más confuso es la feliz tolerancia de sus seguidores. Es como si el contenido de lo que dice Trump no importara.
Un notable ejemplo de esto fue la reticencia inicial de Trump para condenar al Ku Klux Klan y otros nacionalistas blancos...