Querido Gabriel,
Hace años vi la película “Un día sin mexicanos”, de Sergio Arau. El filme propone una hipotética desaparición de todos los latinos de California. Nada funciona, el mundo se derrumba. ¿Te imaginas que se hiciera realidad lo que sueñan los criticones, a los que nada ni nadie les sirve? ¿Qué tal si reflexionamos igual sobre nuestras empresas?
Por ejemplo, te cuento que la semana pasada en una reunión, alguien dijo: “Muy bueno que a Antioquia y a EPM les pasó lo de Hidroituango, por arrogantes”.
Reaccioné, no como un antioqueño regionalista, sino como colombiano. Dije que los costos los pagaremos todos, que es una empresa seria, que ha cuidado a las personas como debe ser, que luego se estudiará bien la crisis y sus causas, que no...