El expresidente Belisario Betancur fue un hombre de cultura universal, como pocos en Colombia. No solo fue un concienzudo político, sino también un amante y promotor de las artes, un serio conocedor de la historia, la literatura y, muy especialmente, la poesía, camino que transitó con humildad, casi en secreto, pues nunca quiso presumir de poeta.
Sin embargo, lo que más llamaba la atención en él eran su discreción y sencillez. Atendía a un campesino con la misma amabilidad con que atendía a un erudito, a un premio Nobel, a un gobernante. ¡Y, qué memoria la que tenía! Recordaba, sin esfuerzo, nombres, fechas, encuentros interesantes, anécdotas estupendas, datos históricos, párrafos enteros de libros que consideraba valiosos y poesías, las más...