Cada vez es más clara para mí una de las razones por la cual no fracasa este país. A pesar del miedo, la inseguridad, la violencia, el microtráfico, las pequeñas y grandes injusticias, los ignorantes que no respetan un semáforo en rojo, a pesar de todo ello, digo, y mil absurdos más que vivimos a diario y que harían fracasar cualquier sociedad, perviven todos aquellos capaces de soñar contra toda esperanza y de sostenerse contra toda imposibilidad. En este caso me refiero a la ciudadanía organizada en torno a un proyecto artístico y cultural con el que sostienen desde la base a la comunidad y sirve de apoyo, amparo, defensa, auxilio y protección en su barrio.
Es lo que viene haciendo, como muchas otras en la ciudad (por fortuna), La Polilla,...