Afortunadamente, por amplio consenso, el Senado eligió a Fernando Carrillo como nuevo Procurador General de la Nación. Fue la decisión más acertada porque se trata de una persona de talante liberal, con una trayectoria pública, académica y administrativa, destacada.
Así pues la Procuraduría recobrará, no solo su institucionalidad, sino el prestigio que debe tener la entidad a la que la Constitución asigna funciones muy importantes. Y dejará de ser un factor de amedrentamiento a las minorías, a la oposición política, a los profesores universitarios que tienen, como se permite en una democracia liberal, miradas críticas de la realidad, sin que ello implique el incumplimiento de obligaciones como servidores públicos y menos aún sanciones que atentan...