Síguenos en:

Un santo entre nosotros

Se llama Federico Carrasquilla y tiene 83 años. Su nombre me aparece cada vez que alguien habla de los procesos sociales de la base que sostuvieron a esta Medellín en sus años más feroces y oscuros. Él fue uno de los sacerdotes que estuvo al lado de los inmigrantes que llegaron a la ciudad, desplazados por la violencia de los años 60. Gentes sin futuro, sin comida ni esperanzas que empezaron a poblar las laderas que entonces limitaban la ciudad. Se fue a estudiar a la famosa Universidad de Lovaina y cuando regresó, entendió que su ministerio era como el de Jesús: al lado de los más pobres y necesitados de su Medellín. A ellos se dedicó.

Algunos colegas lo rechazaron por no entender cómo un sacerdote era capaz de vivir, convivir y amar a la “negramenta”,...

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
Título del artículo
 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Acepto Términos y Condiciones Productos y Servicios Grupo EL COLOMBIANO

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
Título del artículo
 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto Términos y Condiciones Productos y Servicios Grupo EL COLOMBIANO
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas