En estos días han aparecido en las llamadas redes sociales algunas denuncias sobre la presunta destinación de dineros oficiales al pago de un sórdido servicio de propaganda favorable al gobierno mediante mensajes breves y ofensivos. A uno de los posibles beneficiarios de esa tarea torticera como que le pagaron más de setenta millones de pesos por atacar a los ciudadanos que emitan críticas al régimen. Por lo que hasta ahora se ha conocido, tal parece que los orientadores y operarios de tal estrategia actúan como si formaran una suerte de pirámide propagandística destinada al matoneo mediático.
A la aparición inesperada de troles, de sujetos que no dan la cara, de difamadores que se amparan en el anonimato más abominable hemos tenido que acostumbrarnos...