He participado como ciudadano en unas nueve o diez elecciones presidenciales. Como periodista, fui testigo de primera fila en algunas de ellas. También trabajé como reportero en otras tantas campañas para elegir congresistas, diputados, concejales, gobernadores y alcaldes.
No me gusta la política, pero sé que todos la sufrimos. Por eso este año he sido uno más entre millones de colombianos preocupados por la suerte de nuestro país que ha seguido la última campaña a través de los periódicos, la radio, la televisión y las redes informáticas... Y debo confesar que estoy confundido.
Cuando me pregunto por la causa, pienso en el exceso de información. Han sido tantos los debates entre los candidatos, tan largos los discursos y tan agresiva la propaganda...