Por FRANCISCO G. BASTERRA
El escritor británico Lewis Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas, nos recuerda que “es una memoria pobre la que solo funciona hacia atrás”. La crisis en diferido, siempre postergada, del proyecto europeo, la casa maravillosa en su concepción pero nunca acabada, sería hoy una fiel fotografía de esta memoria de la Unión Europea que tiende a cronificar su malestar. Necesita un impulso de futuro, que peligra por el ascenso de los nacionalpopulismos.
¿Cómo es posible que uno de los tres grandes bloques mundiales, con el 7 % de la población, y en riqueza económica, el 25 % del PIB mundial; con una notable capacidad tecnológica, y que gasta el 50 % del presupuesto planetario en bienestar social, tenga tan dudosa...