A pesar de la inflación, la paz, o la guerra, el hambre o el agua, el cambio climático sigue siendo una de las preocupaciones más importantes de los colombianos. Pero para muchos sectores económicos, reducir sus emisiones de gases efecto invernadero -GEI- ya forma parte de su plan de negocios. Por eso ahora la preocupación recae, no sobre la expedición de instrumentos que controlen los gases GEI, sino sobre la inseguridad jurídica que reina sobre la no implementación del decreto que causa o evita causar el impuesto al carbono.
Uno de los afanes es que hasta el 31 de diciembre de este año, la norma le permitirá a las empresas que usan combustibles fósiles (derivados del petróleo, no carbón, como la gasolina, gas natural, gas licuado de petróleo...