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Ricardo Lozano
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Ricardo Lozano

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Velocidad para una Colombia Compleja

Por

ricardo lozano

estrategiassociales@yahoo.com

A las locomotoras del crecimiento ¿podemos los colombianos mantenerles la velocidad adecuada para evitar su descarrilamiento? De acuerdo al actual modelo de desarrollo, la respuesta es no. Los resultados de los últimos cuatro años han sido evidentes.

Suficientes lecciones negativas nos han dejado la gestión ambiental y social del sector minero, petróleos, infraestructura, vivienda y servicios públicos, agrícola y pecuario como para nuevamente repetirlas.

Una de las causas de dicho descarrilamiento fue la falta de visión integral en la conducción de dichas actividades. Se pensó que para resolver los conflictos sociales y ambientales era suficiente agilizar la expedición de consultas previas y licencias ambientales. Pero mejorar la calidad de las mismas no. Para este segundo trayecto, dichas locomotoras nuevamente estarán conducidas con esta visión. Grave error.

Los sectores económicos necesitan los recursos naturales y sociales para crecer, y sus maquinistas deben garantizar el acceso a dichos combustibles para un largo trayecto. No al acceso por la fuerza como se hace ahora, sino a través de la integración del resto de servicios que se prestan al resto de colombianos.

Por ejemplo, mientras que se satisfacen las necesidades de la minería, fracking o movilidad e infraestructura, se abandona la oferta hídrica para acueductos o riego, y viceversa. El balance es urgente. Pero la falta de visión y de experiencia de nuestros ministros no lo permite.

Mientras esto pasa la estrategia seguirá siendo la expedición de más licencias en menor tiempo posible, sin medir las consecuencias sobre el resto de servicios que presta un ecosistema a las otras necesidades básicas insatisfechas.

¡Que diferente sería Colombia si aplicáramos la Constitución¡ Somos diversos, y cada región y cultura tienen necesidades distintas. Por eso la existencia de los mecanismos de participación, y el concepto de sostenibilidad ambiental en el marco de la paz no debe provenir de unos pocos, sino de un proceso colectivo de participación. Como decía la profesora Gloria Amparo Rodríguez de la Universidad del Rosario, donde expresaba que la participación no es derecho o un deber, sino una obligación; y en el uso de los recursos naturales para unos pocos, mucho más.

Entonces surge la pregunta: ¿Podemos los colombianos discutir nuestras diferencias en paz? ¿Podemos los colombianos expresar nuestras posiciones diversas sin recurrir a la estrategia mediática del señalamiento e irrespeto a través de los escenarios de participación o los medios masivos de comunicación? ¿Podemos mejorar la velocidad de dichas locomotoras para evitar el nuevo descarrilamiento?

Desafortunadamente, para responder a estas preguntas debemos reconocer, primero que a medida que Colombia siga entrando al mundo del mercado globalizado, el balance para su sostenibilidad será cada vez menor. Reflejo de esto es el nuevo Plan de Desarrollo, cuyos criterios para reducir al 50 % la región de la Amazonía colombiana, y extraer de ella al Guanía, Vaupés, Guaviare y sur del Meta, fueron económicos, y no ambientales (su verdadera vocación y servicio nacional y global); y segundo, la falta de evidencias para encontrar la relación de los impactos de las actividades económicas sobre los ecosistemas a largo plazo, seguirá siendo la excusa para su intervención.

De acuerdo a Leo Hickman - 2010 en The Guardian, sobre la paradoja del ambientalismo, las sociedades son cada vez mas adaptables y sus necesidades se satisfacen con recursos provenientes de otros países y mercados.

En eso consiste la globalización: olvidarse de sus propios recursos naturales y su propia capacidad para satisfacer sus propias necesidades, y dedicarse a satisfacer las de los demás, a través del agotamiento de los propios.

Por todo esto necesitamos entender el sentido del ambientalismo y el bienestar sobre los colombianos.

La brecha del tiempo existente cuando se afecta un río y sus consecuencias en el largo plazo seguirá siendo el principal enemigo. Pero mientras que existan reconocimientos a la autoridad ambiental por otorgar mas licencias en menor tiempo, vivirán más colombianos doblemente ejemplares como Julio Carrizosa Umaña, que nos recuerdan la velocidad apropiada del viento.

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