En Colombia alguien muere todos los días, aunque no “estuviera planillado”. Algunos, como Ramón Elías Naranjo Grisales, a quien entre la EPS y la clínica que lo atendió hicieron todo lo posible por matarlo, y lo lograron.
La negligencia, la desidia, la prepotencia, la burocracia son factores que se confabulan contra la vida y la buena atención de los pacientes colombianos. En la teoría la Ley 100 es muy buena y genera muchas expectativas, pero en la práctica la ambición por la rentabilidad tiene más peso que la buena atención y la vida humana.
La atención en las EPS sigue siendo muy mala: la cita con el médico general aquí, la transcripción de la fórmula allá, los medicamentos se reclaman en otra parte, espere a que le aprueben cita con el especialista,...