El deseo de transformación de la política está en buena medida relacionado con la renovación de los dirigentes y, de algún modo, también con su rejuvenecimiento. Ahora, ¿significa esto que lo nuevo es necesariamente mejor que lo viejo, los jóvenes más renovadores que los adultos y más de fiar quien no tiene experiencia política que los de larga trayectoria?
Tengo la impresión de que lo nuevo está sobrevalorado en la política actual. Será que la duración de la crisis incrementa nuestra desafección hacia lo ya conocido y a preferir cualquier cosa con tal de que sea desconocida, o que la lógica de la moda se ha extendido invasoramente hacia todos los campos, el de la política incluido, lo cierto es que también la política se ha convertido en un...