Los caracteres sociales tienen un lugar especial en el habla regional. Como en todas, la riqueza es mayor cuando se refiere a caracteres negativos que permiten ampliar la descripción y la crítica de conductas que se apartan de un tipo ideal.
Ya es un tópico hablar del empuje paisa, por lo cual no extrañan los regionalismos para señalar a quien no trabaja como mantenido, muy cercano al flojo y al pegao. La pujanza también conlleva ingenio y los opuestos son el atembao, menso o pendejo; de la vivacidad carecen el sonso y el pachocho. Aunque, sin duda, se creó una cultura del vivo –del que no respeta las reglas– algunas viejas palabras castigan el exceso sindicándolo de atravesao, ventajoso, conchudo, tramista o tumbador. El faltón y el torcido...