En el oficio del análisis de la coyuntura económica siempre se está en la búsqueda de la señal que hace la diferencia y que indique la dirección que va a tomar la economía. Aquella que revele si va a haber vacas gordas o vacas flacas. Sin embargo, pasa a veces que no se ve nada. Tal es el caso de los barómetros económicos muy populares antes de la crisis de 1929, cuyo propósito era, precisamente, alertar sobre los cambios en las condiciones económicas medidas por un grupo de indicadores y que, por no prever la crisis, por no mostrar nada, cayeron en desgracia junto con la teoría económica dominante en ese momento.
La crisis financiera de 2007, como la crisis de 1929, tampoco pudo ser predicha por muchos analistas. Autores como Rubini y Rajan...