Es tan indignante y produce tanta desazón tener que soportar a los cabecillas de la banda narcoterrorista Farc pavoneándose por el país como individuos reformados y gestores de paz, dando lecciones de moral y opinando arrogantes sobre el deber ser de la política nacional, como tener que aguantar al señor Juan Manuel Santos y a su séquito, ufanándose ante propios y extraños, porque gracias a él, “el sol de la paz brilla en Colombia”, porque las “Farc, la guerrilla más poderosa y más antigua dejó de existir.”
¡Tan mentirosos los unos como los otros!
Ni las Farc rectificaron su conducta, ni dejaron de existir. Siguen delinquiendo y en Colombia la única paz que hay, es la palabra que figura en el premio “otorgado” en Oslo al señor Santos.
La violencia...