Amable lector. En un país en paz, es difícil encontrar algún tema de interés y mucho más cuando se tienen tres reformas tributarias y la UGPP que las supera.
No importan los años si aún se tiene capacidad de seguir soñando. Quisiera ser el dueño, por un día, del teatro Metropolitano de Medellín, para invitar a hombres y mujeres que por los años 50 eran jóvenes.
En las preciosas páginas escritas por Jaime Jaramillo Panesso, en el libro “Medellín, Pasión Tanguera”, cuenta una bella anécdota. En el año 1935, poco antes de su muerte, estuvo en Medellín Carlos Gardel. En el Hotel Europa escuchó cantar a un joven, casi un niño, (Carlos Julio Ramírez). Lo llamó y le dijo: pibe, tú con esa voz no debes estar acá.
Años después el gran barítono colombiano...