Los apóstoles vuelven de su misión con ganas de explayarse: la experiencia de trabajar por el reino había sido rica y valía la pena comentarla. Jesús, acogiéndose a este deseo, propone algo más, marcharse con sus discípulos a un lugar solitario para descansar. Ese descanso que propone Jesús da la oportunidad de explayarse más ampliamente y poder ir más al fondo de lo que significa el descanso. Jesús, actuando así, aparece como un maestro solícito hacia sus discípulos, con ganas de acompañarlos en su proceso de discipulado.
Jesús no se los lleva aparte para explicarles los secretos del reino, sino para descansar. El buen pastor es al mismo tiempo el buen humanista. El buen pastor concibe al hombre, no como una máquina de trabajo, aunque sea pastoral,...