El cuatro de este mes, el pasado lunes, se cumplieron 25 años de la promulgación de la Constitución de Colombia. Una Constitución participativa, extensa pero ajustada a la realidad de los años noventa, en la que participamos colombianos de todas las regiones, partidos políticos, grupos sociales y hasta guerrilleros que entregaron las armas. No era fácil interactuar con ellos pero se pudo y ellos, los guerrilleros, se sometieron a votación popular y a las normas vigentes.
Me invitaron como constituyente que fui. Acepté la invitación con complacencia para encontrarme con mis compañeros de cinco meses de jornadas fatigantes, de almuerzo y comida en el pupitre, de trabajo de ocho de la mañana a altas horas de la noche. Me parecía que debía estar...