Evangelista, distintivo de Lucas. Avezado en el arte de cultivar el evangelio, la buena nueva, una persona, no una cosa, Jesús de Nazaret, Dios hecho hombre, el misterio de los misterios, el milagro de los milagros.
Tenía un talento singular para mirar y escuchar, pues dada su inclinación natural, se pasaba las horas y los días viendo al invisible y oyendo al inaudible, algo que el artista más refinado admirará y envidiará aun sin saber por qué.
Un día se encontró con la tarea imposible de trazar la biografía interior de Zaqueo, “jefe de publicanos y rico” (Lucas 19,2). Lleno de incógnitas, se interesó en armonizar claridad, simplicidad y profundidad en la apreciación de personalidad tan singular.
Zaqueo, publicano al fin, vivía en función del...