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Chocolate a
precio de oro

“Llama la atención el hecho de que la producción de cacao de Ecuador es casi siete veces la de Colombia, a pesar de que la superficie del vecino país es cinco veces más pequeña que la nuestra”.

03 de abril de 2024
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  • Chocolate a precio de oro

Los mercados siempre nos traen sorpresas: ahora resulta que el delicioso cacao está a precio de oro. Si bien, por un lado, la noticia puede llegar a ser dolorosa para el bolsillo de los colombianos que solemos ser consumidores asiduos de chocolate, por otro lado es especialmente buena porque significa que el país está ante una enorme oportunidad de multiplicar su producción y así encontrar una nueva gran alternativa de ingresos para los trabajadores del campo.

Desde principios de este año el precio del cacao se disparó alcanzando niveles que rompen récords. El martes de la semana pasada superó los 10.000 dólares por tonelada, mientras que hace un año el precio estaba por debajo de los 3.000 dólares. La razón está en el colapso masivo de las cosechas en Costa de Marfil y Ghana, países que producen el 60 por ciento de lo que se cosecha en el mundo. Esos cultivos se dañaron por el fenómeno de El Niño.

Hay quienes hablan de que estamos viviendo un boom sin precedentes. Pero la verdad es que el cacao ha sido valioso en otros momentos de la historia. Cuando llegaron los españoles, por ejemplo, los nativos bebían cacao solo en las ceremonias y la casta sacerdotal era la que lo tomaba porque era difícil de conseguir. En tiempos de la colonia, el chocolate era tan valioso, que sus pepitas se llegaron a utilizar incluso como moneda. Y pronto se convirtió en una bebida de lujo en Europa.

El aumento del precio del cacao importa mucho en Colombia porque es uno de los productos líderes con los que se le apuesta a la sustitución de cultivos ilícitos de coca en el proceso de posconflicto. Y en particular porque en nuestro país, a diferencia de los africanos, se da un fenómeno interesante.

Mientras que de cada euro que cuesta una barra de chocolate en Europa, se ha calculado que sólo 7 centavos acaban en el bolsillo de los cultivadores de cacao en África; en Colombia, el campesino puede recibir hasta el 85% de su precio de venta. Un estudio de Usaid, la agencia para la cooperación de Estados Unidos, concluyó que Colombia es el país donde los productores de cacao reciben más porcentaje del precio internacional.

Los africanos tienen otros problemas. En países como Ghana, por ejemplo, el gobierno es el único que puede comprarles a los campesinos, es el que fija el precio, y les paga tan solo entre 30% y 40% del precio. Y la gran tragedia para Ghana y Costa de Marfil es que el 80 por ciento de su producción se vendió (en la bolsa de valores como “futuros de cacao”) antes de que los precios subieran. En 2023, les pagaron la tonelada a 1.800 dólares.

Mientras tanto, en Colombia la industria del cacao es la gran revelación de la economía por su potencial para beneficiar tanto a las pequeñas fincas de zonas afectadas por el conflicto, como a las grandes empresas. Según el Ministerio de Agricultura, más de 400 municipios de 27 departamentos producen cacao. Sobre todo Santander, Arauca, Antioquia, Huila, Tolima y Nariño, concentran el 80% de las plantaciones que se dan entre los 200 y los 900 metros sobre el nivel del mar.

Si bien, la evolución en Colombia ha sido significativa –duplicó su producción en 15 años, hasta llegar a 62.000 toneladas en 2023–; llama la atención el hecho de que la producción de cacao de Ecuador es casi siete veces la de Colombia, a pesar de que la superficie del vecino país es cinco veces más pequeña que la nuestra.

Así pues, Colombia está ante una oportunidad como pocas de aumentar su producción. No sería descabellado que el Gobierno se pusiera como meta al menos triplicar la producción. El gran reto de Colombia es que las hectáreas que se deben sembrar deben lograr una buena productividad, hoy una hectárea sembrada da menos de la mitad de lo que debería.

Colombia tiene mucha tierra apta para el cacao de dónde escoger, el gobierno o los gremios podrían ayudar a los agricultores buscando el mejor material genético y acompañándolos en los primeros años. En buena hora, el Grupo Nutresa se comprometió con un programa de alto impacto para fortalecer la cadena del cacao en el país. Según el anuncio, van a establecer un vivero para producir 10 millones de árboles en los próximos cinco años y pagarán el cacao a precios internacionales por un monto del orden de 150.000 millones de pesos al año ($1,5 billones en 10 años).

Como colofón histórico reivindicativo, se desmontó el mito de que el chocolate tenía sus orígenes en México. Un gran estudio de arqueología afirma de manera rotunda que el origen del cacao y su domesticación se dio en la Alta Amazonia (Colombia y Ecuador) y no en los trópicos de Mesoamérica. En restos de cerámicas analizadas se puede ver cómo el uso de productos derivados del cacao estaba más extendido entre estas antiguas culturas precolombinas de lo que se sabía hasta ahora. Ojo a este dato: de las 19 culturas estudiadas, las cerámicas de Puerto Hormiga, en Colombia y Valdivia en Ecuador muestran algunos de los primeros usos del cacao. 1.500 años después aparecería en México.

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