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El ‘nuevo’ Petro

Petro mostró síntomas de actuar como lo que muchos esperamos de un gobernante: con reposo, reflexión y entendiendo su tarea de propender por la conciliación en el país.

26 de noviembre de 2023
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  • El ‘nuevo’ Petro

Esta semana arrancó con una sorpresa: apareció en escena una nueva versión del presidente Gustavo Petro.

Por primera vez en mucho tiempo no vimos a Petro dedicado a casar peleas en la red X y publicando mensajes destemplados. Por el contrario, Petro mostró síntomas de actuar como lo que muchos esperamos de un gobernante: con reposo, reflexión y entendiendo su tarea de propender por la conciliación en el país.

El martes se reunió con grandes empresarios del país. A los que hace unas semanas calificaba de “esclavistas”, “oligarcas” y “explotadores”, ahora no solo los invitó a la Casa de Huéspedes de Cartagena sino que les llegó a tiempo. O casi a tiempo. Si bien, no está claro qué futuro tiene esa nueva relación, ha sido clave el gesto y el positivo giro en el trato.

Al día siguiente, miércoles, Petro sorprendió con su asistencia al Congreso de Infraestructura. Un evento que convoca a los constructores de grandes obras públicas y que en esta ocasión tuvo cerca de 4.000 participantes. El Presidente dio un discurso sin agravios y un parte de tranquilidad porque, dijo, no piensa acabar con la ANI ni con Invías. El gesto contrasta con la que fue su actitud frente a anteriores congresos de gremios, como el de la Andi, a los que Petro les hizo sendos desplantes.

Para ese mismo día invitó a “tomarse un tinto” a la oposición representada por el expresidente Álvaro Uribe, para hablar de la reforma a la salud. Si bien la reunión, no llevó a un resultado concreto –“las diferencias siguen siendo insalvables”, según un vocero del CD–; también es cierto que el gesto del diálogo y el registro mediático del mismo le suman puntos a Petro en su intención de mostrarse como un mandatario que dialoga.

Ese mismo miércoles sacó a su comisionado de Paz, Danilo Rueda, a quien ya parecía que no iba a sacar nunca a pesar de sus múltiples errores y de lo dañina que está resultando para el país la forma como se está adelantando la “paz total”. Ese fue un guiño para un sector de centro e incluso de izquierda que se estaba apartando de Petro por sus pifias con la paz.

Y es que Gustavo Petro cada día se estaba viendo más solitario en la Casa de Nariño: cada día parecía encajar más en la imagen de un llanero solitario, que en lugar de caballo tiene una cuenta en las redes sociales sobre la cual cabalga a su libre albedrío para lanzar ataques a diestra y siniestra. De suerte que aparecer rodeado de un sector del establecimiento, en el cual el país mal que bien confía, le permite enviar un mensaje de certidumbre.

En vez de ver el vaso medio lleno, también podríamos verlo medio vacío: Petro no invitó ni a paisas ni a empresarios de la costa Caribe a la reunión; al Congreso de la CCI llegó con un discurso repetido y poco concreto, y tras el tinto con Uribe quedó la sensación de que no piensa dar su brazo a torcer sobre la reforma a la salud.

Pero no es el propósito de este editorial cuestionar el ánimo de convocar para tratar de llegar a consensos. Por el contrario, es un espíritu que desde aquí hemos defendido e invitamos al Presidente a que lo siga haciendo con mayor frecuencia. Dicho esto, también nos podemos preguntar: ¿qué tanto se trata de hechos que buscan solo un impacto mediático, vía fotos y titulares, para suavizar la imagen del Presidente o qué tanto estamos ante una genuina nueva versión de Petro?

Ese intento de domesticar su actitud arrogante e intransigente sin duda tiene una poderosa razón de ser. Tal vez lo han hecho cambiar de actitud los gritos de “Fuera Petro” en varios estadios –ayer en Ibagué– y sobre todo en el de Barranquilla, donde estaban su esposa y su hija, previo a la histórica victoria de Colombia sobre Brasil. Puede ser, también, por la contundente derrota que sufrió en las urnas el 29 de octubre, más allá de que él la quiera minimizar montándose en el bus de algunas victorias. Por supuesto las encuestas también lo deben estar sacudiendo, pues su imagen se sigue desplomando incluso por debajo de ese 30% que se decía fiel a Petro. Y por qué no también el crecimiento económico negativo y la inflación, lo obligan a darle manejo a lo político porque ningún presidente aguanta crisis en varios frentes.

Habrá entonces que ver cuánto dura y qué tan profundo es el giro que quiere dar.

La reunión con los cacaos hizo recordar que a ese mismo salvavidas recurrió Ernesto Samper cuando era presidente y estaba contra la pared por el escándalo del proceso 8.000 y los narcocasetes. “Samper tambaleaba (...) en un golpe de astucia logró conquistar, para la causa de su permanencia, a las cabezas de los más grandes grupos económicos. Así Samper consolidó un importante respaldo empresarial que en gran medida le dio el oxígeno necesario para seguir”, fue el registro que hizo la revista Semana.

Hay algunas coincidencias, entre la situación de Samper y la de Petro. Incluyendo, sobre todo, los escándalos de financiación de sus campañas. La primera reunión de los cacaos y Samper se dio en la Casa de Nariño en diciembre de 1995, es decir, cuando llevaba menos de un año y medio en el cargo, como ocurrió con Petro. Hace 28 años, Samper invitó a Luis Carlos Sarmiento, a los Santodomingo y a Ardila Lulle. La participación de un representante del entonces conocido como Sindicato Antioqueño se dio solo tiempo después.

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