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¡Presidente,
tómese el tinto!

El presidente Petro bien haría en no seguir poniendo palos en la rueda a la dirigencia que cuenta con el apoyo de los caficultores y brindarle su respaldo a un gremio que por décadas ha sido orgullo nacional.

30 de noviembre de 2023
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  • ¡Presidente, tómese el tinto!

En este momento están reunidos los cafeteros del país en su congreso anual. Se trata del primero que se realiza teniendo a la cabeza de la Federación a Germán Bahamón, el mismo contra quien el presidente Gustavo Petro se despachó diciendo que se ganaba “200 millones de pesos”, y él le replicó que no era cierto y que lo invitaba a tomarse un café en “Juan Valdez”.

Pero ese tinto no se lo han tomado. Y la relación entre el Presidente de la República y este importante gremio sigue bastante tensa.

No tiene mucha presentación que el primer mandatario no se preste para dialogar con este gremio que se destaca por su esencia democrática. Las bases cafeteras son 548 mil familias, la gran mayoría de las cuales no tienen más de una hectárea de café. Y todos ellos votan para elegir a quienes los van a representar en este congreso en el cual, año por año, los cafeteros definen su ruta de trabajo.

Han construido un tejido democrático tal que, según las cuentas de la Federación, hay un representante gremial por cada 118 cafeteros, que contrasta con la representatividad nacional de un concejal por cada 4.292 habitantes.

Con ese nuevo espíritu de diálogo que mostró Gustavo Petro con los cacaos la semana pasada, bien valdría la pena que se diera la pasadita por el congreso de los caficultores. Más ahora que se realiza en medio de un panorama complejo por la caída de los precios del grano y la menor cosecha prevista para este año.

Los productores colombianos hoy reciben alrededor de 1,4 millones de pesos por carga de 125 kilos, menos que los más de 2 millones de pesos que se llegaron a pagar. Y la producción también ha estado en descenso. De 14 millones de sacos se pasará este año a 11,4 millones.

A ello se suman las difíciles condiciones que viven miles de caficultores, que no escapan a la pobreza. El gerente de la Federación, Germán Bahamón, un ingeniero agroindustrial elegido en abril de este año, recordaba que el 62% de las familias cafeteras todavía cocinan con leña, el 35% no tienen sanitarios, y el 50% no cuentan con títulos de propiedad de sus tierras, que son minifundios en su gran mayoría.

Va contra el sentido de la historia desconocer que la Federación Nacional de Cafeteros se ha mantenido como el principal respaldo de los cultivadores colombianos. Es el único gremio del país que garantiza la compra de toda la producción, que ha trabajado durante décadas por el posicionamiento del grano en los mercados internacionales con el famoso Juan Valdez y su mula Conchita, y que ha ayudado en el desarrollo de vías, colegios y centros de salud.

Además, les brinda a los cultivadores apoyos especializados como profesores que van a cada finca a darles enseñanza gratuita y científicos que investigan sobre sus cultivos.

No sobra enfatizar que esa labor ha sido posible gracias, entre otras cosas, al manejo del Fondo Nacional del Café, una cuenta parafiscal que administra recursos considerados públicos y que se nutre de la contribución pagada por cada libra de café exportado. Desde 1928 y cada 10 años, el gobierno suscribe un nuevo contrato para entregarle al gremio la administración de dicho fondo.

El contrato vigente se vence en 2026. Y Petro, en agosto pasado, advirtió que se iba a “finiquitar”. ¿Quiere acaso el Presidente acabar con una institución que se ha construido a lo largo de un siglo y que representa de lo mejor en materia de agro en el país? ¿Acaso no se trata de ayudar a los campesinos y en particular a los minifundistas?

Es urgente que se limen las asperezas con el mandatario y que se trabaje de manera conjunta, gobierno y Federación, para apoyar más la labor de los cultivadores, que necesitan mejores condiciones de vida, carreteras para sacar sus productos y servicios públicos adecuados.

Es hora de volver a estrechar los lazos entre las dos partes y apoyar el proceso de reestructuración que viene realizando Bahamón, quien hará un ajuste en el 20% de los gastos –hasta el momento ha recortado 18.000 millones de pesos y eliminado ocho cargos directivos– en busca de adelgazar la burocracia de la Federación.

Es hora de pasar la página y no perder el impulso, más cuando entre las metas del gerente de la Federación está seguir abriendo mercados, llegar a países como México, Brasil, el Lejano y el Medio Oriente con la apertura de 60 nuevas tiendas, para materializar la meta de tener más establecimientos afuera que en Colombia. China es uno de los principales objetivos en los que la exportación de café verde viene en aumento, al pasar del 2% al 8%.

El gobierno, el presidente Petro, debe dejar a un lado los rencores y bien haría en dejar de ponerle palos en la rueda a la dirigencia de un gremio que cuenta con el apoyo de los caficultores, y brindarle su respaldo a un sector que por décadas ha sido orgullo nacional.

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